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Se forma una Comunidad del Mensaje en Madrid (Doce de Octubre)
Diciembre del 2004
El pedido de ayuda me llegó a través de mi hija. El hijo (Luis de19 años) de su amiga Ana ha
tenido una recidiva de leucemia y no reacciona frente a la quimioterapia. A su amiga se le ha
cerrado el futuro y se encuentra en tal situación de bloqueo que no sabe bien por dónde tirar ni
qué puede hacer ella por su hijo.
Me puse en contacto con ella y le comenté la forma en que yo podría ayudarla. La charla
duró apenas unos minutos y la invité (junto con Jessica) a experimentar con la ceremonia de
Bienestar. Eso fue decisivo. Había llegado cabizbaja, desesperada, sin fuerzas. Cuando tomó su
bolso para marcharse parecía otra persona.
Ella ha ido invitando a miembros de su familia, a sus amigos, a los amigos de su hijo.
Cuantos más seamos, más fuerza cobrarán los pedidos, les dice.
Después de dos experiencias, nos juntamos todos en el hospital. Hemos pedido permiso
al médico y nos juntamos en una salita cercana a su habitación. Allí hacemos las ceremonias.
En la primera la gente estaba un poco tensa, sin saber muy bien qué estaban haciendo allí. La
segunda fue toda una sorpresa. Doce personas, todos allí de pie, con los ojos cerrados, totalmente
entregados. Ahora ninguno de ellos se la quiere perder y todos están pendientes del día
y la hora.
Por otra parte, estoy trabajando con Luis con experiencias guiadas. En principio con la
Configuración del Guía Interno y con la Protectora de la Vida. Él se sorprende de que cada vez
que las hace le salen cosas diferentes y habla sin tapujos de la muerte. Siente la presencia de
su Guía, aunque dice que no puede verle la cara pero intuye quién es.
La madre, Ana, comenta que desde que hizo aquella primera experiencia, su vida se ha
transformado, como si ella se hubiera convertido en una persona diferente, con más energía y
con imágenes positivas en su cabeza.
Elena.
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