Una experiencia de contacto con nuestros seres queridos que ya partieron...

Les hago llegar una experiencia reciente que tuve la oportunidad de vivir.

El pasado día 10 de octubre hizo exactamente 8 años que falleció mi padre, y recordándolo me dije: tal vez pueda hacer algo aún por él, aunque ya no esté aquí físicamente con nosotros. Tal vez, me dije, tratando de sentirlo llegue
alguna señal y podamos comunicarnos. Entonces me propuse experimentar.

Busqué una ubicación adecuada, debía alcanzar una condición idónea para acallar los ruidos externos y las tensiones cotidianas, necesitaba recogerme en silencio, dejar la mente en calma y sosiego. Trabajé con la experiencia de Paz, luego un relax interno, para proseguir con una experiencia de Fuerza. Una vez que ampliaba la sensación de la esfera fuera de mi cuerpo me encontré en un espacio amplio, enorme y vacío. Mi atención se dirigía a percibir este espacio y a soltar, a desprenderme de cualquier deseo, persecución o posesión.
Una vez allí, sin ensueño, en libertad interior me propuse sentir a mi padre, intenté conectarme con su esencia, con su ser...

Al instante pude percibir una existencia delante de mí, una existencia luminosa, una existencia que transmitía paz y esperanza, una alegría me invadió y me conmovió. Mientras más me conectaba con él más se fortalecían los registros. La experiencia no se prolongó mucho, pero muy reconfortado me
despedí de él invitándole a que se encaminara hacia la Luz, hacia la más hermosa entre todas las luces...

Apenas me incorporé para continuar con mis tareas cotidianas me acordé de mi madre y la llamé. Justo acababa de venir de misa, de celebrar el aniversario. Le conté lo sucedido, lo que había vivido durante la experiencia y le dije: "papá está bien, le percibí luminoso y lleno de paz" . Mi madre, que no es muy expresiva en estas cosas pero sí muy escéptica, me respondió con un "mejor es verlo de ese modo positivo que de otro, hijo".

A los pocos días me encontré con mis suegros, que estaban muy dolidos por la pérdida de su hija. En un momento en el que se recordó el dolor, me pareció que era el instante para testimoniarles del siguiente modo: "les diré una cosa que puede sonar un poco raro pero es algo que yo siento muy profundamente... recientemente tuve una experiencia donde intenté sentir y tomar contacto con lo mejor que recuerdo de mi padre y pude percibir una existencia luminosa, llena de paz y alegría".

Todos quedaron en silencio, no sabían que añadir, mi suegra rompió el incómodo vacío con un "sí, todos sentimos a nuestros familiares y lo que nos toca de un modo especial".

No resulta fácil transmitir estas experiencias, el medio no está acostumbrado a oír estas cosas, pero son necesarias como el agua para vivir, necesitamos señales para sobrepasar el absurdo de la muerte y darle sentido a nuestra existencia.

Nos vamos soltando poco a poco, y recuerdo ahora las palabras del Maestro que aproximadamente venía a decir "ya es hora que lo interno comience a manifestarse en el mundo".

POLI - Madrid