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Trabajos de Vallado del Terreno Parque Toledo
Abril del 2006






Una vez recalificados los terrenos, y previo a la concesión de la licencia de construcción por parte del Ayuntamiento de Ocaña, la normativa existente obliga
al vallado de todo el terreno autorizado.
Para esta labor de vallado se pidieron varios presupuestos que incluían el material y su colocación.
Se barajó la posibilidad de instalarla nosotros ante el ahorro que suponía su colocación, más de 5.000€, para lo cual se realizaron consultas a nuestra gente
por si podríamos contar con algún tipo de asesoramiento para esta posibilidad.
Uno de los nuestros, que había trabajado durante una temporada en este sector, se ofreció a darnos las indicaciones básicas del trabajo a realizar. Eso nos
animó y nos decidirnos a vallar el terreno con nuestros propios medios.
Se encargó el material preciso y se planificaron los pasos a seguir, entre los que estaban el ahoyado del terreno, su relleno de hormigón, la colocación de
postes, la tirada de alambre de sujeción, y la colocación de tensores, mallas y puertas.
Finalmente, en la instalación de la valla perimetral se han invertido 5 días en 7 fases diferenciadas de trabajo.
Participaron en su realización una media de 20 personas por día, con un total 42 personas trabajando en diferentes momentos y aplicaciones, de las cuales,
33 pertenecían al Consejo 31, 4 colaboradores y 5 pertenecientes a otros consejos.


PRIMER DIA




I) Perimetración y señalización de puntos.
Un topógrafo marcó los límites del terreno con la posterior tira de cuerdas a 5 cm. del suelo aproximadamente. Se delimitó un perímetro de 900 m. en el que además se marcaron puntos con yeso cada 3 m. en los que realizar los hoyos donde irían los 262 postes de sujeción de la valla y los correspondientes contrafuertes.

II) Ahoyado
Con dos máquinas ahoyadoras se realizaron 300 hoyos de 20 cm. de diámetro y 40 cm. de profundidad para insertar los postes, los contrafuertes y las sujeciones de las 3 puertas previstas.
Para el trabajo con cada máquina ahoyadora se necesitaron dos o tres personas que eran relevadas cada
cierto número de hoyos realizados. Dependiendo del estado del terreno la labor era más fácil o complicada.
En algunos casos, las piedras encontradas dificultaban y enlentecían el trabajo, incluso hubo partes donde se debió realizar a mano ya que la ahoyadora patinaba en algunas zonas del terreno.

MATERIALES

  • 900 metros de malla de simple torsión
  • 3.000 grupillas
  • 280 tensores
  • 400 tornillos con tuercas, de 6 mm. de diámetro.
  • 262 postes y 44 contrafuertes
  • 3.000 metros de alambre-soporte de 3 mm. de diámetro
  • 2.000 metros de alambre-cosido de 1,5 mm. de diámetro
  • 2.200 grapas y grapadora de malla
  • 25 tenazas
  • 14 alicates
  • 30 pares de guantes
  • 8 escaleras
  • 3 mazos de 0,5 k y 1 de 1 k
  • 2 máquinas ahoyadoras
  • 2 cortafríos
  • 3 flexómetros de 5 metros
  • 4 niveles
  • 8 llaves fijas del 12-13, y 2 del 10-11
  • 2 llaves inglesas
  • 2 taladros a batería con 12 brocas de diferentes diámetros
  • 1 Camión hormigonera con 8’5 m3
  • 2 carretillas
  • 4 palas
  • 2 azadas
  • 1 rastrillo
  • 1 saco de yeso
  • 1000 m. De cordón de señalización
  • 75 K de cemento
  • 10 sacos de grava
  • 21 de arena de río



SEGUNDO DIA





III) Rellenado de hormigón de los agujeros.
Con un camión hormigonera, se emplearon 8’5 m3 de hormigón en rellenar los hoyos de todo el perímetro,
que previamente debieron ser vaciados de tierra sobrante. En los lugares más agrestes se tuvo que transportar el hormigón con carretillas, siendo esta
labor más molesta por la irregularidad del terreno.
Además, en este día se hizo la poda de pinos que se encontraban en el interior del recinto

IV) Instalación de postes, contrafuertes y puertas.
Con el hormigón sin fraguar aún, se colocaron los 262 postes, 44 contrafuertes, y las tres puertas: una de 8 metros de ancho, otra de 4 m. y otra más de 1 metro de ancho.
La colocación de los postes tendría que realizarse teniendo en cuenta que no deberían quedar los agujeros que sostendrían la malla enterrados en el hormigón, sino a 4 centímetros del nivel del suelo y de cara al exterior o interior (según se colocara la malla) y alineados entre sí. Por otro lado, se niveló cada poste para atender a su verticalidad.
Se aprovechó el camión que trajo el material para la limpieza y desbroce de la poda.



TERCER DIA





V) Colocación de hilo de tensión.
Con el hormigón fraguado, se colocaron las grupillas en los agujeros de los Postes, los tensores e hilos de tensión de 3 mm de grosor, que conectan a tres niveles (bajo, medio y alto) todos los postes, con una totalidad de 3.000 metros de hilo de tensión.
Se organizaron varios equipos para realizar estas diferentes tareas, además de otro encargado de distribuir las bobinas de mallas de 25 m. por todo el perímetro del terreno.

VI) Tendido de malla, presentación y tensión. (I)
Con malla denominada de “simple torsión” se procedió a desenrollar las bobinas y al ajuste de la malla para colocarla sin enredos ni descosidos. Las diferentes bobinas fueron empalmadas entre si mediante un hilo de alambre sacado de la propia malla y que mantenía
su forma de trenzado. Posteriormente se
presentaba los tramos de malla a los postes y se procedía a ajustar su tensión a los postes. De nuevo, la irregularidad del terreno supuso que esta tarea se
desarrollara en 2 días.


CUARTO Y QUINTO DIA






VI) Tendido de malla, presentación y tensión. (II)
Además de terminar la labor de presentar el resto de la malla a los postes, se realizaron trabajos de ajustes
y nivelación en las puertas así como el reforzamiento de los puntos más débiles en algunos tramos de postes.

VII) Tensión y cosido.
Con hilo de cable de 1’5 mm. se procedió al enhebrado y cosido de la malla al hilo de tensión alto de los postes, mientras que para los hilos medio y bajo el
cosido se realizó con una grapadora especial para vallados. El cosido, que resultó ser la actividad más laboriosa, se prolongó otro día más.






CONCLUSIONES Y TESTIMONIOS

Quedaría chico concluir diciendo que el objetivo fue cumplido. Aunque, efectivamente, el interés inicial de ahorrar una buena cantidad del dinero que nos habían presupuestado para la colocación del vallado, o la conveniencia de que
ese dinero sirviera para otros trabajos que se han de afrontar más adelante, fuera lo que nos animaba a llevar adelante los trabajos por nuestra cuenta, lo cierto es que además se produjeron muchos más elementos de gran interés que deberían quedar reflejados.

De lo que más podríamos hablar es del trabajo en conjunto, de la acción sostenida, de la superación de los propios límites y del engrandecimiento del espíritu, todo ello en un espacio consagrado a esos menesteres.

Si el interés inicial era el economizar gastos, ahora no tiene precio la experiencia vivida estos días con el vallado. La entrega, el coraje, las ganas y el espíritu que le hemos puesto todos, han merecido la pena sobradamente al esfuerzo físico que hayamos hecho. Todos hemos puesto lo mejor que tenemos en esta tarea y nos ha quedado el registro de acción válida. Nuestra acción terminó en otros, lo hemos hecho con gusto, disfrutándolo y nos gustaría repetirlo.

Hacemos patente nuestra voluntad de ayudar, en cualquiera que sea la tarea en construcción, no sólo del parque de Toledo, sino en cualquiera de los Parques, incluido el Histórico de Punta de Vacas.

Todo lo anterior ha quedado reflejado en los posteriores intercambios y en los numerosos testimonios recibidos, de los cuales incluimos tres de ellos que bien reflejan el sentimiento común de todos aquellos que nos implicamos en estos trabajos.

“Alguien propuso que la colocación de la valla metálica en la sala Toledo podía ser un aporte interesante al proyecto... A mi me pareció que quizá nos estábamos metiendo en un lío y que eran muchas las dificultades con las que nos podíamos encontrar. Por otra parte la resolución del conjunto merecía una actitud distinta por mi parte...

No voy a entrar en detalles acerca de las dificultades de perforar el terreno, conseguir el hormigón y los distintos materiales y herramientas. Tampoco voy a extenderme sobre la experiencia de trabajar con tanta intensidad y tantas horas seguidas. Lo que si me gustaría trasmitir es la gratitud que siento por formar parte de un equipo como éste. Un equipo que se implica, que no elude el esfuerzo y que
mantiene la tensión aunque la razón y la prudencia aconsejen lo contrario.

La razón dice que el esfuerzo físico mayor lo hace la gente más joven y más fuerte; la razón dice que las mujeres tienen dificultad para empujar cuesta arriba una carretilla de hormigón; la razón dice que, si con mucho esfuerzo se han podido perforar 10 hoyos en toda una mañana, es imposible perforar 300 antes de la noche; la razón dice que un sábado a las dos de la tarde es imposible encontrar un
segundo camión-hormigonera y que pensar en la posibilidad de que el conductor del camión se quede con nosotros hasta las 16,30 horas, metiendo su camión por pendientes del 25% no es razonable... Está claro que lo que hemos hecho no es razonable ni prudente. De hecho, formar parte de este equipo es una gran imprudencia.¿Cuál va a ser la próxima locura que se os va a ocurrir? ¿Quizás
poner el vallado en la sala de Alejandría?...

¡Gracias amigos por ser como sois!”
Javier




“La participación en el vallado del terreno del Parque Toledo ha sido una experiencia saludable y desde luego altamente recomendable. No sólo por tener la ocasión de colaborar en lo nuestro, sino porque desde entonces la visión que tengo de esa valla es activa, hay un trozo de biografía puesta en ella. Es más, no puedes volver a ver una valla, cualquier valla, de igual forma, te fijas en detalles, la
ves con más profundidad, reconoces una intencionalidad.

En cuanto al trabajo de anillar y poner grapas en todo el perímetro, siendo mecánico y monótono, me dio motivo para practicar ejercicios de atención que tenía olvidados o recitar mentalmente los principios de acción válida, como si fueran mamtrams, unas cuantas decenas de veces, por poner algún ejemplo. De esa forma y casi sin proponérmelo estaba cargando el espacio físico con el trabajo
interno. Me asombro de pensar cómo será cuando todo el recinto esté finalizado.

Por supuesto, espero poder participar también en otras etapas de la construcción de la Sala, aunque sólo fuera para decirme en un futuro: ‘algo hicieron estas manos’ ”.
Julio




“La experiencia ha sido muy gratificante, ha sido una labor en equipo, con mucho esfuerzo, con mucha entrega y dedicación por parte de todos. Y que gracias al empeño de los que no se han desanimado y han visto posible en todo momento la consecución de esta gran tarea, se ha conseguido terminar.

Nos somos profesionales de estos oficios, con lo que hemos recibido las indicaciones de un profesional, a partir de ahí, como siloístas que somos, la intencionalidad y el trabajo permanente, y las cualidades y virtudes que cada uno hemos ido aplicando, nos ha servido para superar los diversos contratiempos que a lo largo de estos fines de semana se han ido produciendo. Y poco a poco hemos comprobado que las cosas iban saliendo.

Finalmente me siento orgulloso de haber participado en este aporte al siloísmo en España, en este Parque de Toledo, para preservar con esta valla el monolito y los terrenos de la futura Sala de Toledo.

Que dure por muchos años y seguro que todos nos acordaremos de los buenos momentos vividos.”

Paz, fuerza y alegría para todos.
Juan Limón